Hablar de esta ganadería es hablar de la saga ganadera más antigua de la Comunidad Valenciana y que mayor descendencia ha dejado, siendo sin duda alguna la ganadería que mayor aporte sanguíneo ha dejado en todas las ganaderías de corro.
Por tanto se puede afirmar con rotundidad que todas las ganaderías de bravo de la Comunidad Valenciana poseen sangre del Puig.
Todo empezó en 1870 con Ramón y Vicente Peris Blat comprando las sangres de Sapiña de Cullera, Manuel Lozano de Valdelinares y una punta de vacas de Samuel Flores y unos machos de Jacinto Ortega, siendo estas dos últimas adquisiciones muy importantes para la ganadería, dando un salto importante en cuanto a comportamiento y calidad, fijando unos caracteres tanto morfológicos como etológicos, creándose por tanto una nueva sangre, la de Vicente, el del Puig.
Allá por el 1920, tras fallecer el padre, pasa a manos de Vicente Peris Paulino, que recibe la ayuda en esos años de sus tíos Higinio y Ernesto, alcanzando un gran esplendor a principios de los años cincuenta, al incorporar animales de José Lancha, con las vacas Lucera y Japonesa las cuales dejaron una reata espectacular, proviniendo de éstas los accidentados girones, luceros, facados, calceteros… y la incorporación del toro Carasol de Francisco de la Torre, el cual fue un gran raceador.
En 1956, fallece el actual propietario, pasando a manos de D. Vicente Peris Plasencia, que de nuevo recibe la ayuda de sus tíos Higinio y Ernesto, abasteciéndose de éste gran cantidad de ganaderos importantes como Machancoses, el Charnego, L´Hortolá, Daniel Crespo ”Oña”, los Chatos de Torreblanca, Nadal Mas, Lucas, Mariano de Albuixech….
La sucesión generacional en la familia lleva poco a poco a que D. Vicente Peris Maximino vaya relegando a su padre, hasta que en 1974 pasa a ser una realidad tras el fallecimiento de éste.
Por otro lado, sus tíos Higinio y Ernesto deciden deshacerse del ganado vendiendo en tres grandes lotes los animales a Domingo Tárrega “El Gallo”, los Chacales de Ondara y al propio D. Vicente Peris Maximino.
Destacar que entre los años 1950 y 1974, y con la ganadería en manos de D. Vicente Peris Maximino (Vicentet el del Puig) surgen animales míticos y espectaculares como Reina , Braga, Lucera, Japonesa, Castañera, Marisol, Sagrantana, Generoso, Droguero, Culebro, Malaje, Cocodrilo… que a día de hoy se siguen recordando por su bravura.
Años después, D. Vicente Peris tras mucho esfuerzo y dedicación al animal bravo, consigue dar un salto de calidad en el ganado, sacando animales de la talla de Atracadora, Bolsillera, Palmitera, Baturra, Monedera, Calderilla, Chispa, Volandera, Carbonera, Dragón, Culebro, Avellano…
La ganadería sufre un duro revés en 1997 a causa de la tuberculina, teniendo que sacrificar el ganadero todos éstos animales míticos, consiguiendo salvar de esta enfermedad a algunas de las crías.
Una década después, a finales del 2007, cuando la ganadería volvía otra vez a aflorar, hace presencia en los animales otra enfermedad contagiosa, la Brucelosis, que se vuelve a ensañar con la ganadería por dos veces consecutivas, teniendo entonces que sacrificar todo el ganado.
Por todos estos acontecimientos tan salvajes, por la historia de esta ganadería (a mi entender la mejor sangre que ha habido y habrá), por los casi doscientos años de historia y por el haber mamado esta bonita y a la vez tan sacrificada profesión don Pedro Peris Alpuente, hijo de Vicente Peris Maximino, y quinta generación de la saga ganadera Peris decide seguir en solitario para recuperar el encaste del Puig y la raza más antigua de la Comunidad Valenciana (casi 200 años de historia).
A día de hoy la ganadería pasta en la finca Cortijo de Santa María (el Puig), consta de unas 100 cabezas de ganado y todo el ganado es de lo que proviene de su sangre. Diferentes hierros como Germán Vidal, La Paloma, Carlos Doménech, Benavent, Miguel Parejo, Carlos Orient, Cucala, Rogelio Martí , Coves, La Espuela etc. para intentar confeccionar con mucho esfuerzo sacar a flote la sangre del Puig, teniendo ya en sus filas animales interesantes. Sin más despedirme deseando muchísima suerte a Pedro Peris y ojala con el tiempo y la sabiduría de la profesión vuelva a reflotar la mejor sangre de todos los tiempos como es la raza del Puig. |